MC2 · Tiānquán 天泉
Manantial Celestial
Ubicación
Tianquan se encuentra en la cara anterior del brazo, entre las dos cabezas del músculo bíceps braquial, a 2 cun por debajo del nivel del pliegue axilar anterior, siguiendo la medida en cun del estándar WHO 2008.
Cómo localizarlo
Con el brazo relajado y ligeramente separado del cuerpo, ubicá el pliegue axilar anterior; desde ese pliegue, medí 2 cun hacia abajo, siguiendo la línea del bíceps braquial, hasta notar el surco entre sus dos cabezas musculares.
Mapa interactivo próximamente — vista: TBD
Acciones en medicina china
- Abrir el Pecho
- Calmar el Shen
- Regular el Qi del Brazo
Indicaciones
Este punto se asocia tradicionalmente, dentro del marco de la medicina china, con la sensación de opresión en el pecho y con la comodidad de la cara interna del brazo, por donde recorre el meridiano de Pericardio. También aparece vinculado, en la teoría clásica, con estados de inquietud que buscan mayor calma.
Dimensión emocional
Tiānquán une 天 (tiān, cielo) con 泉 (quán, manantial): una fuente que no brota desde la tierra sino desde lo alto, como si el agua más pura naciera arriba y bajara a regar lo que encuentra a su paso. Es el segundo punto del meridiano de Pericardio, todavía en el tramo alto del brazo, cerca de donde el canal sale del pecho. El Pericardio, dentro del elemento Fuego, cumple la función de proteger al Corazón y de mediar la alegría del Shen sin que se desborde ni se apague. Cuando el pecho se siente oprimido, apretado por una tensión que no encuentra salida, Tiānquán recuerda la imagen de un manantial alto: la calma no siempre hay que buscarla forzando hacia adentro, a veces basta con dejar que descienda, como el agua, desde un punto más elevado y más quieto que la tensión misma.
Resonancia
泉El manantial no empuja el agua:la deja caerdesde donde ya estaba quieta.
泉 (quán) es la fuente, el manantial que brota sin esfuerzo visible. Tiānquán ubica esa imagen en lo alto del brazo, cerca de donde el Pericardio inicia su recorrido protector del Corazón. La calma que este punto evoca no es una calma conquistada a la fuerza, sino una que ya existe arriba, quieta, y que solo necesita permiso para descender. Frente a la opresión en el pecho, recuerda que aflojar no es lo mismo que ceder: es dejar que el agua siga su curso natural hacia abajo.
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